(Fábulas de la vida y la muerte)
Un hombre vivía huyendo.
Decía que la muerte lo acechaba desde las sombras,
que enemigos invisibles lo seguían día y noche.

Se protegió con todo lo que encontró:
amuletos, rezos, muros… incluso distancia de los demás.
Pero mientras más se defendía,
menos vivía.
Los años pasaron.
Y lo que nunca lo alcanzó afuera…
comenzó a consumirlo por dentro:
el miedo, la desconfianza, la soledad.
Una noche, agotado, entendió algo que lo detuvo en seco:
no era la muerte quien lo perseguía…
era él quien, por miedo a morir,
había dejado de vivir.
Y así, sin que ningún enemigo lo tocara,
la vida se le fue apagando entre las manos.
Porque hay muertes que no llegan de golpe…
sino en silencio,
cuando el miedo se vuelve dueño del alma.

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