Categoría: Fabulas de la vida y la muerte
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EL SENDERO DE LOS LETREROS
Una mañana, Cachopo encontró un sendero que nunca había visto. A la entrada había un letrero. Decía: «La verdad está al final del camino.» Como era un búho curioso, decidió seguirlo. Tras varias horas de caminata llegó a un claro. Allí encontró otro letrero. Más grande. Más bonito. Más elaborado. Decía: «La verdad está aquí.»…
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Próximamente …
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“EL ÚLTIMO ENEMIGO”
(Fábulas de la vida y la muerte) Un hombre vivía huyendo.Decía que la muerte lo acechaba desde las sombras,que enemigos invisibles lo seguían día y noche. Se protegió con todo lo que encontró:amuletos, rezos, muros… incluso distancia de los demás. Pero mientras más se defendía,menos vivía. Los años pasaron.Y lo que nunca lo alcanzó afuera…comenzó…
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“El hombre que quiso ser más de lo que era”
Cachopo desplegó lentamente sus alas, no para volar… sino para hacer silencio. —Hubo una vez un hombre —dijo— que no estaba conforme con lo que era. No porque le faltara algo… sino porque creía que debía ser más. Viajó lejos. Aprendió lenguas, oficios, costumbres. Fue admirado por algunos… y temido por otros. Pero nunca descansó.…
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el V.I.T.I.O.L.
Juan y Cachopo están en una roca en la montaña.El bosque está quieto. Juan rompe el silencio. —¿Por qué los hombres suben hasta aquí buscando paz? Cachopo responde lentamente: Muchos hombres suben montañas buscando silencio. Pero el verdadero descenso no está en el camino de piedra,sino en el interior de uno mismo. Visita el interior…
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El búho que creyó hablarle al viento
En una rama alta, en medio del bosque, vivía un búho que cada noche contaba historias. No eran historias ruidosas ni llenas de hazañas.Eran relatos sencillos sobre la libertad, sobre el paso del tiempo, sobre las pequeñas decisiones que cambian la vida de los animales. Cada noche, el búho abría sus alas, acomodaba sus plumas…
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El reloj que se negó a dar la hora final
En la torre más antigua del bosque vivía un reloj orgulloso. Había marcado nacimientos, despedidas, promesas y traiciones. Sabía cuándo empezaban las historias… y, sobre todo, cuándo terminaban. Pero un día, al sentir que se acercaba la última campanada de un hombre que amaba demasiado la vida, el reloj decidió detenerse. —No daré la hora…
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El santo que no quería ser patrón del amor
Aquella noche el bosque estaba inusualmente silencioso. No había guirnaldas. No había corazones colgados en las ramas. Ni descuentos, ni promesas al dos por uno. Cachopo observaba desde su encina antigua cuando una ardilla pequeña, con una caja de chocolates en las manos, preguntó: —Maestro… ¿por qué mañana todos celebran el amor? Cachopo cerró los…
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El día que el amor se volvió negocio
Aquella mañana el bosque amaneció distinto. No por el sol. No por el viento. Sino por los puestos. Entre los troncos centenarios colgaban letreros brillantes: “Amor eterno en oferta.” “Promesas certificadas.” “2×1 en ilusiones.” Las luciérnagas fueron reemplazadas por focos rojos en forma de corazón. Las palabras “para siempre” estaban impresas en etiquetas doradas. Cachopo…
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El amanecer que vuelve
Cachopo despertó antes que el sol. No porque tuviera prisa, sino porque el amanecer siempre llega mejor cuando alguien lo espera. Desde su rama alta observó cómo la luz, aún tímida, rozaba las hojas sin pedir permiso, como quien vuelve a un lugar conocido después de mucho tiempo. Abajo, el mundo respiraba lento. Cachopo pensó…
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La balanza invisible
En el Bosque de Cachopo, donde los árboles crujen como libros viejos y el viento sabe pronunciar nombres olvidados, vivía Cachopo, el búho de ojos atentos y paso silencioso. Colgaba siempre de su cuello el pequeño dije del ojo de la providencia, no como adorno, sino como recuerdo. Una tarde, mientras el sol se despedía…
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feliz 2026 a todos
El tiempo no se va: se transforma.El 2025 fue un año de aprendizajes, silencios, preguntas y pasos firmes —algunos visibles, otros interiores. Hoy no cerramos una puerta: giramos la mirada. Cachopo, guardián del Bosque, observa con su ojo atento no para juzgar el pasado, sino para comprenderlo. Cada ciclo que termina deja huellas; cada año…
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Cachopo y el Umbral del Año
Aquella noche, el bosque no avanzó.Tampoco retrocedió. Las hojas dejaron de caer,los grillos guardaron silencioy hasta el viento pareció contener la respiración. Cachopo, posado en la rama más delgada del viejo encino, sintió algo extraño:no era miedo,no era alegría,era un umbral. —Aquí —pensó— no se entra ni se sale.Aquí se permanece. Abajo, en las casas,…
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El niño que no había crecido
Decían que aquel hombre nunca hablaba de su infancia.No porque hubiera sido triste,sino porque seguía ahí. Vivía en élcomo una habitación cerradaa la que se entra solo cuando nadie mira. Caminaba como adulto,trabajaba como adulto,tomaba decisiones como adulto.Pero en ciertos momentos —muy breves—algo en su mirada se quedaba atrás. Cachopo lo observó una tarde cualquiera.No…
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La noche en que las luces no quisieron brillar
Faltaba una semana para Navidad cuando ocurrió algo extraño.No hubo tormenta, ni apagón, ni aviso previo.Simplemente, las luces comenzaron a apagarse solas. Primero fue una ventana.Luego otra.Después una calle entera. No estallaron los focos ni se fundieron:decidieron no brillar. Los hombres revisaron cables, cambiaron enchufes, reclamaron a las compañías.Nada estaba roto.La electricidad seguía ahí.Pero la…
