El día que el amor se volvió negocio

Aquella mañana el bosque amaneció distinto.

No por el sol.

No por el viento.

Sino por los puestos.

Entre los troncos centenarios colgaban letreros brillantes:

“Amor eterno en oferta.”

“Promesas certificadas.”

“2×1 en ilusiones.”

Las luciérnagas fueron reemplazadas por focos rojos en forma de corazón.

Las palabras “para siempre” estaban impresas en etiquetas doradas.

Cachopo observaba desde lo alto.

No juzgaba.

Solo miraba.

En el centro del claro, un comerciante ofrecía:

—Amor Premium. Garantía extendida. Sin riesgo emocional.

Las parejas formaban fila.

Algunos preguntaban por planes anuales.

Otros por renovación automática.

Nadie preguntaba por paciencia.

Nadie preguntaba por perdón.

Cachopo inclinó ligeramente la cabeza.

—Qué curioso —murmuró—. Cuando el amor era elección, asustaba.

Ahora que es producto, tranquiliza.

Un pequeño ratón, que no llevaba monedas, miraba todo en silencio.

En lugar de comprar, tomó la mano de otra criatura y simplemente caminó con ella hacia el sendero menos iluminado.

No hubo aplausos.

No hubo envolturas.

Solo dos pasos acompasados.

Al caer la tarde, muchos regresaron a reclamar su garantía.

Al parecer, no cubría indiferencia, egoísmo ni rutina.

Cachopo cerró los ojos.

El bosque volvió a latir.

Y entendió que el amor no se volvió negocio el día que alguien decidió venderlo…

Sino el día que dejamos de querer arriesgarlo.

Cuando el amor se volvió negocio

Descubre más desde las fabulas de cachopo

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Comentarios

Deja un comentario

Descubre más desde las fabulas de cachopo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo